
<<A las nueve de la noche se me acabó el dinero y volví a mi apartamento. Me tumbé e intenté dormir. Cuando cerré los ojos, vi una cara oriental, con los labios y la nariz comidos por alguna terrible enfermedad. La enfermedad se extendió, y convirtió aquella cara en una masa ameboide en la que flotaban unos estúpidos ojos de crustáceo. Poco a poco se fue formando una cara nueva alrededor de aquellos ojos. Una serie de caras, caras simbólicas, caras distorisionadas, que conducían al lugar donde termina el curso de lo humano, donde la forma humana ya no puede seguir conteniendo el horroroso crustáceo dentro de ella.
Yo lo miraba todo con curiosidad.
En el fondo, W.S.B. es un buen tipo.
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